Resumen ejecutivo
El equipo de Psico360, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos y con la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, presenta el «Informe sobre la utilidad de los recursos de Creciendo en Espiral para desarrollar competencias parentales».
Para promover relaciones sanas y equilibradas en las familias, se necesita desarrollar una serie de competencias que ayuden a los padres a acompañar a sus hijos en su crecimiento emocional y psicológico. Este informe surge del interés por realizar programas que incidan en el fortalecimiento del vínculo y la educación familiar, como factores protectores en la infancia y la adolescencia.

Con esta finalidad, se propuso la implementación de un programa a través de los materiales de Creciendo en Espiral, diseñados para aprender y crecer emocionalmente en familia. Se ha realizado un estudio en el que han participado 65 responsables —padres, madres o cuidadores— de niños de entre 3 y 12 años. Se realizaron cuatro sesiones quincenales, de 60/75 minutos, con cuatro grupos presenciales y uno online durante los meses de noviembre y diciembre de 2025. Los materiales utilizados durante las sesiones fueron: la Baraja de Recursos, el Plan de la Calma, Dejando Huella, el cuento «La familia Ciscos», el manual «¿Qué es lo que siento?», el Iceberg de las Emociones, la actividad «Re-Conecta» y la hoja de Avance y Progreso (https://creciendoenespiral.com/).
Al principio y al final del estudio se realizó un cuestionario adaptado de la Escala de Parentalidad Positiva E2P de Gómez-Muzzio y Muñoz-Quinteros (2015), para medir cuatro tipos de capacidades parentales: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. Entre los resultados obtenidos se destacan los siguientes.
Con respecto a la competencia vincular, los participantes perciben una mejora importante en la búsqueda de actividades divertidas para reírse juntos, en la atención y en la identificación de las causas de los enfados.
Para el caso de la competencia formativa, se percibe una mejora en la identificación y gestión de los errores y en la gestión de la conducta dentro y fuera de casa.



Para la competencia protectora, las mejoras han estado en la puesta a disposición de materiales y espacios para aprender jugando y en la propensión a pedir ayuda para la crianza. Finalmente, para la competencia reflexiva, las mejoras más destacadas han sido en la regulación emocional y la salud mental, en la percepción de tener buen clima familiar y en la gestión de las dificultades.
Además, en cada sesión, los participantes cumplimentaron un cuestionario de valoración de los cuatro pilares nucleares de la educación parental en los que está basado este estudio, el Cuestionario FRAE (firmeza, respeto, apego y empatía), prueba de elaboración propia diseñada ex profeso para evaluar la utilidad de los materiales considerando cuatro competencias parentales fundamentales: apego seguro, empatía, firmeza, y respeto y cariño. Tras el uso de los recursos facilitados, un número importante de los participantes consideran que han comprendido y entrenado de forma sobresaliente el apego seguro y el respeto y cariño, y de forma notable los aspectos relacionados con la comprensión y gestión de las necesidades y con la firmeza.

La mirada que ofrece este informe es múltiple: familias, terapeutas, investigadores y gobierno se juntan para trazar una estrategia realista y práctica para el desarrollo de competencias parentales. En este sentido, una de las participantes compartió esta reflexión: «Otra visión de crianza que todo el mundo debería conocer. Encantada de haber podido disfrutar de esta experiencia».

¡El juego tiene una gran capacidad terapéutica que ayuda a crear entornos familiares más sanos y felices!
Introducción
Para promover relaciones sanas y equilibradas entre padres e hijos se necesita desarrollar una serie de competencias que ayuden a los padres a acompañar a sus hijos en su crecimiento emocional y psicológico.
Este tema es relevante, como muestra la Recomendación Rec (2006)19 del Comité de Ministros de los Estados Miembros de la Unión Europea, sobre Políticas de Apoyo al Desarrollo de una Parentalidad Positiva, que recoge sugerencias de actuación para su aplicación y adaptación a las necesidades de cada país, ya sea a nivel estatal, regional o local. Estas recomendaciones hacen referencia, entre otros aspectos, «al rol fundamental que desempeñan los padres y madres y a la conveniencia de escuchar y analizar sus necesidades y demandas y de apoyar a las familias para que puedan desarrollar adecuada y positivamente su rol parental». Asimismo, se hace referencia «al rol fundamental de los profesionales que trabajan con las familias y los menores y la necesaria colaboración que se precisa establecer entre ellos, a nivel multiprofesional y entre los profesionales y las familias».
En cuanto a los estudios sobre competencias parentales, la literatura clásica de Bowlby (1988) y Ainsworth et al. (1978; 2015), reforzada por metaanálisis como el de Bakermans-Kranenburg et al. (2003), establece que el elemento central es la sensibilidad parental. No obstante, evidencias más recientes señalan que esta sensibilidad depende de aspectos reflexivos (Morán-Quinteros et al., 2023) y por ello es interesante contar con herramientas que ayuden a desarrollar una parentalidad positiva. En este sentido, Pinquart (2017) explica que el afecto parental y el fomento de la autonomía son los principales factores de protección contra síntomas de ansiedad y depresión en la infancia. Pero el autor, además, observa que el castigo puede no ser un factor que ayude en los modelos de crianza y propone sustituirlo por el desarrollo de competencias parentales vinculares, formativas, protectoras y reflexivas.
A partir de estos antecedentes se delimita el concepto de competencias parentales, definidas como el conjunto de recursos emocionales, cognitivos y conductuales que los progenitores movilizan para establecer un vínculo adecuado con sus hijos y responder de forma ajustada a sus necesidades (Barudy, 2007). Estas competencias se agrupan en cuatro grandes dimensiones. La capacidad de apego remite a la posibilidad de generar vínculos seguros y estables; la empatía consiste en reconocer y sintonizar con el mundo interno del niño; la vinculación social alude a la integración en redes de apoyo comunitario que fortalezcan la función parental; y los aspectos normativos se relacionan con la capacidad de establecer límites claros, consistentes y respetuosos.


Sin embargo, uno de los principales desafíos en este campo consiste en la traducción de postulados teóricos en herramientas accesibles y prácticas para las familias. Creciendo en Espiral ha creado materiales para el desarrollo de competencias parentales como cuentos, manuales, juegos y materiales prácticos, todos ellos enfocados a fortalecer la conexión, mejorar las habilidades emocionales y apoyar a familias y profesionales. Se han creado con un carácter estructurado, aplicable y participativo para toda la familia, con la intención de que se puedan lograr cambios reales y sostenidos en el tiempo (Creciendo en Espiral, 2026).
A nivel autonómico, la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, a través de su D. G. de Políticas Sociales, promueve iniciativas dirigidas a fortalecer las competencias parentales, atendiendo tanto a la prevención como a la protección de las familias. Para ello, propone actividades formativas dirigidas a fortalecer los cuidados necesarios, dirigidas a padres y madres y profesionales, con el objetivo de favorecer un desarrollo infantil sano, tanto a nivel emocional como mental. Asimismo, desde la D. G. de Políticas Sociales se busca determinar qué estrategias, metodologías, formatos y herramientas resultan más idóneas para trabajar con las familias, de manera que los aprendizajes y cambios en la dinámica familiar se consoliden de forma efectiva y sostenible, generando transformaciones profundas y transversales en hábitos y prácticas educativas y de crianza.


La D. G. de Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, con el objetivo de optimizar sus actuaciones con las familias, se ha interesado en analizar si es posible mejorar determinados parámetros de sus programas de apoyo a la parentalidad. En particular, se decidió poner en marcha un estudio en el que poder encontrar y evaluar estrategias que permitan:
- Realizar acciones más accesibles y sostenibles para las familias, reduciendo el tiempo requerido en las intervenciones.
- Aplicar enfoques menos invasivos y directivos, centrados en el aprendizaje activo por parte de los propios agentes de cambio: las familias.
- Fortalecer el componente práctico de los programas, derivado de modelos teóricos, de manera que las familias puedan aplicar y comprobar los aprendizajes en su vida cotidiana y en su hogar.
- Proporcionar material tangible que se pueda usar en casa para objetivar los avances y facilitar la práctica diaria.
- Incorporar sistemas de evaluación claros y sencillos, que permitan medir de forma objetiva los cambios y mejoras en las competencias parentales.
- Promover enfoques lúdicos y participativos, favoreciendo la motivación y comprensión de los aprendizajes.
- Fomentar la personalización y adaptabilidad, ajustando la intervención a las necesidades específicas de cada familia.
- Reforzar la autonomía familiar, permitiendo que padres y madres autoevalúen y consoliden cambios de manera sostenida en el tiempo.
La presente investigación surge del interés por identificar estrategias que optimicen la eficacia de estas intervenciones, desarrollando programas que promuevan el bienestar de los menores. El propósito es realizar programas que incidan en el fortalecimiento del vínculo y la educación familiar, entendidos como los principales factores protectores de la infancia y la adolescencia.
Por ello, se propuso la implementación de un programa a través de los materiales de Creciendo en Espiral como una iniciativa novedosa, que podía trascender a la mera utilización de los recursos de un taller. Se trata de desarrollar un programa completo —ya sea en formato de taller, curso o intervención individual— en el que los materiales estructurasen y guiaran la intervención, generando cambios de manera progresiva y acumulativa. Los materiales de Creciendo en Espiral han sido elaborados por un equipo interdisciplinar de expertas en psicología, neuropsicología, educación y trabajo social, fundamentados en su experiencia directa y práctica diaria con familias (Psico360, 2026). Su diseño permite que los aprendizajes no solo sean teóricos, sino aplicables en la vida cotidiana de padres y madres, promoviendo la internalización de competencias parentales y la consolidación de cambios sostenibles en la dinámica familiar (Creciendo en Espiral, 2026).
Asimismo, el programa permite que las familias incorporen de manera práctica y cotidiana los aprendizajes, ofreciendo materiales que faciliten la implementación diaria y la autoevaluación de los cambios en sus propias competencias parentales. Esta combinación de recursos estructurados, aplicación práctica y seguimiento individualizado favorece que los cambios sean duraderos y sostenibles, consolidando mejoras en la dinámica familiar y, en última instancia, contribuyendo al bienestar integral de los menores. Así, Creciendo en Espiral no solo actúa como un recurso formativo, sino como un instrumento de intervención integral que potencia la autonomía, el aprendizaje activo y la capacidad familiar para generar transformaciones profundas y significativas en su vida cotidiana.
Para evaluar el programa y sus resultados, se ha realizado un estudio exploratorio y empírico para analizar si disponer de unos materiales específicos para la comprensión y entrenamiento de las competencias parentales puede ayudar a padres y cuidadores a mejorar la relación con sus hijos y su crianza.

Metodología
La muestra
La muestra ha estado compuesta por personas responsables del cuidado o la educación de niños y niñas de entre 3 y 12 años, incluyendo principalmente padres y madres, así como otros familiares que ejercieran estas funciones en régimen de acogida familiar, como abuelos o tíos.
La población directa de estudio ha estado constituida por estas personas cuidadoras, centrándose el análisis en sus prácticas educativas y en sus formas de actuación en la crianza. Los menores no participaron directamente en el estudio ni han sido considerados parte de la muestra; sin embargo, constituyen la población diana indirecta y el objetivo último de la intervención.
Perfil de los participantes
El perfil de los participantes se resume en las Figuras 1-3. Por edades (Figura 1), más de la mitad de los participantes se encuentra entre los 40 y los 49 años, seguido de un 24,6 % que está entre los 30 y los 39 años. Respecto a la edad de los hijos, hay nueve participantes con dos hijos/as y tres con tres, por lo que los menores a los que afecta este estudio son un total de 80. De entre ellos, el 18,8 % tienen 5 años, el 15,3 % tiene 4 años, el 13,8 % tiene 8 años y el 12,5 % entre 10 y 16 años. De ellos, el 57,5 % tienen 6 o menos años.
Figura 1: Edad de los participantes y de los menores a su cargo.


La Figura 2 muestra que la gran mayoría son mujeres (76,92 %), ya sean madres o abuelas, y que, en cambio, los menores son en mayoría hombres (53,8 %).
Figura 2: Sexo de los participantes y de los menores y grado de parentesco.



Respecto al estado civil, la Figura 3 muestra que más de la mitad de los participantes (63,08 %) está casado o vive en pareja y el 29,23 % está soltero. Por nivel de estudios, también destaca que los participantes tienen, de forma predominante, estudios universitarios (60 %) y, en menor medida, estudios medios (23,08 %).
Figura 3: Estado civil y nivel de estudios.


Sesiones
Diseño de las sesiones
El estudio consta de cuatro sesiones quincenales con una duración de 60/75 minutos cada una. Formada por grupos mixtos de 10/15 personas y con la posibilidad de hacer las reuniones presenciales u online. Además, para conseguir tanto la adherencia al programa como la correcta ejecución de las tareas de casa, se ha realizado una llamada telefónica inter-sesiones para resolver dudas o problemas.

En la primera sesión se les asignó un número de identificación para preservar la protección de datos. Acudieron 67 adultos, de los cuales dos se dieron de baja, quedando un total de 65 personas. Se pasó un primer cuestionario sobre las competencias parentales que respondieron 64 de los 65 asistentes. En la última sesión se volvió a pasar el mismo cuestionario, respondido por 49 de los participantes, para evaluar los cambios habidos tras el uso de los recursos en las cuatro sesiones realizadas. En cada sesión se cumplimentó el cuestionario FRAE, relacionado con el uso de los recursos aplicados, midiendo las cuatro dimensiones puntuables de 0 a 10.



El diseño de las sesiones hace posible desarrollar una metodología que permite trasladar los conceptos teóricos al día a día del hogar, combinando exposiciones en forma de taller y trabajo en casa. Para ello se ha facilitado el material educativo y terapéutico apropiado en cada momento para que pueda utilizarse en ambos contextos. A diferencia de otros talleres y cursos sobre parentalidad, se han organizado de forma práctica y estructurada en torno a las cuatro dimensiones descritas, que traducen los postulados teóricos en competencias ejercitables en la vida cotidiana.
La dimensión de apego seguro se fundamenta en la teoría del apego y en la capacidad de vinculación descrita por Barudy, al reforzar la construcción de relaciones estables y confiables.
Entender sus necesidades se conecta directamente con la empatía, al invitar a los cuidadores a descifrar los significados implícitos en la conducta infantil y a responder de manera ajustada a ellos.
La dimensión de firmeza recoge los principios de la Disciplina Positiva y los aspectos normativos de las competencias parentales diseñadas por Barudy, como la capacidad para establecer límites claros y consistentes.
Finalmente, la dimensión de respeto y cariño pretende promover un clima relacional caracterizado por la comunicación afectiva, la amabilidad y el reconocimiento mutuo, teniendo como base una forma de comunicación calmada y autorregulada.
Contenido de las sesiones
Al principio y al final del estudio se pasó el cuestionario adaptado de la Escala de Parentalidad Positiva (E2P) de Gómez-Muzzio y Muñoz-Quinteros (2015), para medir las capacidades parentales; y en cada sesión, un cuestionario realizado ad hoc y denominado FRAE, diseñado con cuatro preguntas, para comprobar la utilidad de los materiales empleados, observando los avances de forma longitudinal a lo largo de las sesiones mediante unas líneas de Avance y Progreso.
Sesión 1: Las cuatro competencias parentales
Se comienza con la pasación de los cuestionarios indicados para medir las capacidades parentales.
- Presentación del programa del taller.
- Cambiar el foco: educar comienza por educarnos.
- Definición y tipos de apego (metáfora de la cueva).
- Explicación de la Baraja de Recursos (BdR).
Desarrollo de la Empatía (cartas azules), como base para entender el comportamiento de niños y niñas:
- Cómo descifrar el significado de sus comportamientos
- Teoría del Iceberg (lo visible y lo invisible en las conductas de nuestros hijos e hijas)
- Adecuar nuestras respuestas de forma responsiva a lo que nuestros hijos/as necesitan


Educar en el Apego Seguro (cartas verdes):
- Establecer relaciones seguras, con confianza en sí mismos y en el mundo;
- Claves para trabajar el apego en familia.
Educar con Respeto y Cariño (cartas amarillas), establecer el vínculo:
- Cómo comunicarme con mis hijos
- El efecto de la comunicación y los mensajes en la creación de la identidad de los niños y niñas.


Educar con Firmeza (cartas moradas), la capacidad para establecer límites claros:
- Qué se entiende por firmeza (metáfora del partido de baloncesto);
- Modelos educativos;
- Cuándo funcionan los límites;
- Cómo hacer para que mis hijos colaboren.
Desarrollo de la Empatía (cartas azules), como base para entender el comportamiento de niños y niñas: 1) cómo descifrar el significado de sus comportamientos; 2) Teoría del Iceberg (lo visible y lo invisible en las conductas de nuestros hijos e hijas); 3) adecuar nuestras respuestas de forma responsiva a lo que nuestros hijos/as necesitan.
Educar en el Apego Seguro (cartas verdes): 1) establecer relaciones seguras, con confianza en sí mismos y en el mundo; 2) claves para trabajar el apego en familia.
Educar con Respeto y Cariño (cartas amarillas), establecer el vínculo: 1) cómo comunicarme con mis hijos; 2) el efecto de la comunicación y los mensajes en la creación de la identidad de los niños y niñas.
Educar con Firmeza (cartas moradas), la capacidad para establecer límites claros: 1) qué se entiende por firmeza (metáfora del partido de baloncesto); 2) modelos educativos; 3) cuándo funcionan los límites; 4) cómo hacer para que mis hijos colaboren.
Al final de la sesión se leyó el cuento «La familia Ciscos», con el objetivo de canalizar lo vivido, más emocional y menos racionalmente, a través de la construcción narrativa. En este cuento aparece un amuleto, que se regala a los participantes. La idea es dar continuidad a lo vivido en el taller, que el proyecto se prolongue en casa, y que encuentren algo práctico con lo que conectar.
Se construye un plan semanal a partir de la BdR, que cada grupo pondrá en práctica en casa y cuyos resultados se comentarán en la próxima sesión. Este recurso se utilizará durante todo el taller cambiando las cartas de la Baraja. Para ello se les entrega una hoja de Avance y Progreso a cada participante, en la que van a visualizar sus progresos en cada una de las dimensiones.

Materiales utilizados:



Sesión 2: Estrategias de autorregulación en familia
Puesta en común del plan realizado en los 15 días anteriores.
- Explicación teórica del funcionamiento del cerebro de los niños y los procesos de regulación cerebral.
- Metáfora de la tormenta (regulación emocional).
- Rueda de la autorregulación.
- Pasos para la gestión emocional:
- Identificación (explicada a través del manual «¿Qué es lo que siento?»)
- Exploración (explicada a través del juego «el Iceberg de las Emociones»)
- Regulación (construyendo un Plan de la Calma con cuatro componentes: una relajación para el cuerpo, un mensaje de seguridad para la mente, un objeto de anclaje y una técnica distractora).
Se les aporta un plan de la calma a cada participante para que cada familia construya el suyo. En la sesión han aprendido a hacerlo por grupos.
Como tarea inter-sesiones, cada familia jugará con su Plan de la Calma, de forma que enseñarán a sus hijos, por medio del modelaje, una forma de calmarse personal y familiar. Se diseña un nuevo plan de la BdR, diferente, para realizar en estos 15 días.
La utilización de recursos es acumulativa y se refleja en la hoja de Avance y Progreso.
Materiales utilizados: Baraja de Recursos, Bajo la superficie, manual «¿Qué es lo que siento?» y Plan de la Calma.




Sesión 3: Conectar para educar
Puesta en común del plan realizado en los 15 días anteriores.
- Cómo guiar a nuestros hijos/as.
- Estrategias de comunicación en familia.
- Metáfora del guía.
- Cuidar la identidad: mensajes para tener seguridad y confiar en sí mismos.
- Formas de comunicación amables (tarjetas amarillas de la BdR).
- Conexión antes que corrección; juegos y dinámicas para conectar en familia.
El final de la sesión se realiza con el juego «Dejando Huella», con el objetivo de que experimenten una dinámica divertida en la que se conecta con las emociones y se establecen dinámicas relacionales íntimas, sanas y divertidas en familia. Se entrega una muestra del juego a cada participante para practicar en familia.
Tareas inter-sesiones: cada familia jugará a «Dejando Huella», se continúa enseñando mediante el modelaje a calmarse personal y familiarmente con el Plan de la Calma y se vuelve a diseñar un plan de la BdR, diferente, para los próximos 15 días, progresando a través de la hoja de Avance y Progreso.

Materiales utilizados:


Sesión 4: Firmeza y amabilidad. Los niños lo hacen mejor cuando se sienten mejor
Puesta en común del plan realizado en los 15 días anteriores.
- Las metas erróneas de la comunicación.
- Estrategias de comunicación en familia.
- Metáfora del semáforo.
- Cómo poner normas y límites.
- Estilos educativos.
- Formas de poner límites de una manera segura (tarjetas moradas de la BdR).
- Juego Re-Conecta: son retos para trabajar las dinámicas familiares que combinan tareas en las que los hijos/as colaboran o cumplen con sus obligaciones, con diferentes actividades en familia. El objetivo es la conexión y el vínculo, que permite experiencias familiares agradables. Combina la conexión y la corrección. Los participantes se llevan una carta específica y un vale.
Para finalizar el taller, marcan en sus líneas de la hoja de Avance y Progreso y reciben como regalo una frase que conecta con su parentalidad.

Materiales utilizados: Baraja de Recursos, Dejando Huella y Re-Conecta.



Diagnóstico de competencias parentales
Para evaluar las competencias parentales se ha utilizado un cuestionario con 40 ítems de la Escala adaptada de Evaluación de Parentalidad Positiva E2P de Gómez-Muzzio y Muñoz-Quinteros (2015), con cuatro áreas: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. Para cada ítem se proponen cuatro opciones: 1) casi nunca, 2) a veces, 3) casi siempre y 4) siempre.
Competencia Vincular
Para analizar esta competencia se utilizan 10 ítems que miden la calidad de la relación afectiva entre padres e hijos, incluyendo la capacidad de respuesta, el apoyo emocional y la construcción de un vínculo seguro.
Durante los últimos 2 meses, en la crianza de mi hijo o hija, yo…
- P1. Saco tiempo para jugar, dibujar y hacer otras cosas con mi hijo/a.
- P2. Cuando mi hijo/a está irritable, puedo identificar las causas.
- P3. Ayudo a mi hijo/a a reconocer sus emociones y ponerles nombre.
- P4. Reservo un momento exclusivo del día para compartir con mi hijo/a.
- P5. Hablamos sobre temas que le interesan a mi hijo/a (ej., le pregunto por sus intereses, sus amigos/as).
- P6. Logro ponerme en el lugar de mi hijo/a (ej., entiendo su punto de vista en una discusión).
- P7. Cuando mi hijo pide mi atención, respondo pronto, en poco tiempo.
- P8. Con mi hijo/a, nos reímos juntos de cosas divertidas.
- P9. Cuando mi hijo/a llora o se enfada, logro calmarlo en poco tiempo.
- P10. Le demuestro explícitamente mi cariño a mi hijo/a.
Los asistentes rellenaron el cuestionario en la primera y última sesión. Los resultados obtenidos se muestran en las Figuras 4.1 y 4.2. Según se observa en la Figura 4.1, los participantes consideran que, de forma muy frecuente —casi siempre o siempre—, comparten momentos con sus hijos, muestran interés por sus temas, hacen actividades divertidas y les demuestran cariño. Además, estos aspectos han mejorado tras las sesiones realizadas en este estudio. En especial, ha mejorado bastante la búsqueda de actividades divertidas para reírse juntos, ya que un 18,9 % de los participantes optó, después de las sesiones, por subir de nivel y pasar al 4.
Figura 4.1: Análisis de la competencia vincular. Aspectos más destacados.




Según se observa en la Figura 4.2, los participantes consideran que, de forma frecuente —casi siempre—, dedican tiempo para jugar y leer, identifican las causas de los enfados y prestan atención en el momento adecuado. Mientras que hay otros aspectos que clasifican entre «casi siempre» y «a veces», como ayudarles a reconocer sus emociones, ser empáticos y calmarles en poco tiempo. Además, estos aspectos han mejorado tras las sesiones. En especial, la mejoría más elevada es la atención y la identificación de las causas de los enfados, ya que más de un 17 % de los participantes optó en ambos casos por pasar del 2 al 3 en la escala.
Figura 4.2: Análisis de la competencia vincular. Aspectos de nivel medio.






Competencia Formativa
Para analizar la competencia formativa se han propuesto 10 ítems que evalúan cómo los padres fomentan el aprendizaje y el desarrollo de habilidades en sus hijos, incluyendo la enseñanza de normas, límites y valores, así como la promoción de la autonomía. Las cuestiones preguntadas a los participantes son las siguientes:

Durante los últimos 2 meses, en la crianza de mi hijo o hija, yo…
- P11. Cuando mi hijo/a no entiende una idea, encuentro otra manera de explicársela y que me comprenda.
- P12. Hablo con mi hijo/a sobre sus errores.
- P13. Le explico cuáles son las normas y límites que deben respetarse (ej., horarios, deberes del colegio, responsabilidades en casa, uso de Internet).
- P14. Le explico que las personas pueden equivocarse.
- P15. Me disculpo con mi hijo/a cuando me equivoco.
- P16. Le acompaño a encontrar una solución a sus problemas por sí mismo/a.
- P17. Le motivo a tomar sus propias decisiones, ofreciéndole alternativas de acuerdo con su edad (ej., escoger un cuento o juguete entre dos opciones, elegir su ropa o qué película quiere ver).
- P18. En casa, logro que mi hijo/a respete y cumpla la rutina diaria.
- P19. Cuando se porta mal, buscamos juntos formas positivas de reparar el error (ej., pedir disculpas o ayudar a ordenar).
- P20. Le explico cómo espero que se comporte antes de salir de casa.
Los resultados obtenidos se muestran en las Figuras 5.1 y 5.2. Según se observa en la Figura 5.1, los participantes consideran que, de forma muy frecuente —casi siempre o siempre—, les muestran las normas y límites, les ayudan a ver los errores, les ayudan a comprender qué hacer cuando cometen errores, y ellos también reconocen a sus hijos que cometen errores. Tras las sesiones realizadas, ha mejorado bastante todo lo relacionado con la identificación y gestión de los errores. Sin embargo, en el caso de las normas y los límites, ha habido un pequeño descenso de participantes que señalaron el valor 4 en la primera sesión. Esto puede deberse a que, tras las sesiones, ha podido haber una toma de consciencia sobre cómo puede mejorarse o enfocarse de otras maneras el tema de los límites y las normas.
Según se observa en la Figura 5.2, los participantes consideran que, de forma frecuente —casi siempre—, ayudan a sus hijos a aprender, a resolver problemas y a tomar decisiones. Además, con niveles medios —a veces y casi siempre— se encuentran temas tan importantes como el respeto y cumplimiento de las rutinas diarias, y la conducta dentro y fuera de casa. En este sentido, se observa que estos aspectos han mejorado tras realizar las sesiones: en especial, la gestión de la conducta dentro y fuera de casa.
Figura 5.1: Análisis de la competencia formativa. Aspectos más destacados.





Figura 5.2: Análisis de la competencia formativa. Aspectos de nivel medio.







Competencia Protectora
Para analizar la competencia protectora se han propuesto 10 ítems centrados en la capacidad de los padres para garantizar la seguridad física y emocional de sus hijos, incluyendo la protección contra peligros y la promoción de un ambiente seguro y saludable. Durante los últimos 2 meses, en la crianza de mi hijo o hija, yo…
- P21. Me relaciono con los amigos, primos y vecinos de mi hijo/a, y con sus familias.
- P22. Cuando no estoy con mi hijo/a, estoy seguro/a de que el/la adulto/a o adultos/as que lo cuidan lo tratan bien.
- P23. Le enseño a mi hijo/a a reconocer en qué personas puede confiar.
- P24. Cuando la crianza se me hace difícil, busco ayuda de amigos o familiares.
- P25. Si tengo dudas sobre un tema de crianza, pido consejo, orientación y ayuda.
- P26. En mi casa, mi hijo/a utiliza materiales que estimulan su aprendizaje de acuerdo con su edad (pinturas, juegos de ingenio…).
- P27. En mi casa, mi hijo/a lee (o intenta leer) libros apropiados para su edad.
- P28. Mi hijo puede usar un espacio personal de la casa para jugar y distraerse.
- P29. Me mantengo informado/a de lo que mi hijo/a realiza en el colegio (ej., reuniones con los/as tutores/as o profesores).
- P30. En casa, logro organizar una rutina para el día de mi hijo/a.
Según se observa en la Figura 6.1, los participantes consideran que, de forma muy frecuente —siempre—, confían en el cuidado de sus hijos por otras personas, disponen de un espacio personal para jugar, potencian la lectura y se informan adecuadamente de lo que hace el niño en el colegio. Con niveles medio-altos —casi siempre o siempre— se destacan tres aspectos: el conocimiento y relaciones con personas del entorno del menor, que explican a sus hijos en quién pueden confiar, y que ponen a disposición del menor materiales que le ayuden a aprender. Tras las sesiones, la mejora mayor se ha producido en la puesta a disposición de materiales para facilitar el aprendizaje, ya que ha aumentado en un 22,2 % los casos que ahora señalan el nivel 4. También ha habido una mejora relevante en el tema de la lectura y de disponer de espacios individuales para el juego.
Figura 6.1: Análisis de la competencia protectora. Aspectos más destacados.







Según se observa en la Figura 6.2, los participantes consideran que casi siempre organizan las rutinas diarias y piden consejo si tienen dudas sobre la crianza; mientras que es menos frecuente que pidan ayuda a otras personas para la crianza de sus hijos. Es destacable que estos aspectos han mejorado tras las sesiones; en especial, se observa más propensión a pedir ayuda para la crianza.
Figura 6.2: Análisis de la competencia protectora. Aspectos de nivel medio.




Competencia Reflexiva
Para analizar la competencia reflexiva se han propuesto 10 ítems que evalúan la capacidad de los padres para reflexionar sobre sus propias prácticas parentales, analizar sus fortalezas y debilidades, y buscar estrategias para mejorar su relación con los hijos. Durante los últimos 2 meses, en la crianza de mi hijo o hija, yo…
- P31. La crianza me ha dejado tiempo para disfrutar de otras cosas que me gustan.
- P32. Dedico tiempo a pensar en cómo apoyarlo/a en los desafíos propios de su edad (ej., si le cuesta hacer amigos).
- P33. Antes de relacionarme con mi hijo/a, me regulo emocionalmente (ej., respiro hondo antes de entrar a casa).
- P34. Reflexiono sobre cómo superar las dificultades de relación que pueda tener con mi hijo/a.
- P35. He logrado mantener un clima familiar bueno para el desarrollo de mi hijo/a (ej., las discusiones no son frente a mi hijo/a).
- P36. Siento que tengo tiempo para descansar.
- P37. Dedico tiempo a evaluar y pensar sobre cómo se está desarrollando mi hijo/a (ej., si está aprendiendo lo que se espera para su edad).
- P38. Siento que he logrado mantener una buena salud mental.
- P39. Me he asegurado de que mi vida personal no dañe a mi hijo/a.
- P40. Logro anticipar los momentos difíciles que vendrán en la crianza y me preparo con tiempo (ej., me informo de cómo guiarle en su desarrollo sexual, etc.).
Según se observa en la Figura 7.1, los participantes consideran que, de forma frecuente —casi siempre—, dedican tiempo a pensar en cómo apoyar a sus hijos, gestionan de la mejor forma la relación con sus hijos y tienen una vida personal buena que no hace daño a su familia. Pero es significativo el hecho de que solo la última de ellas ha tenido un aumento apreciable en su valoración tras realizar las cuatro sesiones. En concreto, para el caso de llevar una buena vida, la actividad ha hecho que el 14,1 % de los participantes pasase a seleccionar el nivel más alto, 4, al finalizar las sesiones.

Figura 7.1: Análisis de la competencia reflexiva. Aspectos más destacados.



Según se observa en la Figura 7.2, los participantes consideran que, de forma frecuente, piensan en el desarrollo de sus hijos, tienen buena salud mental, potencian un buen clima familiar y se preocupan por gestionar las dificultades que puedan ir surgiendo. Sin embargo, hay otros tres aspectos que no son tan frecuentes (a veces), como que padres o cuidadores tengan tiempo para ellos, tiempo para descansar y que puedan regularse emocionalmente ante los retos que supone la crianza de los hijos.
Tras las sesiones realizadas en este estudio, se observa que ha mejorado la regulación emocional, ya que en un 20,5 % de los casos se señala el nivel 3 en vez del 2. También ha mejorado la percepción de tener buen clima familiar, la gestión de las dificultades y la salud mental.

Figura 7.2: Análisis de la competencia reflexiva. Aspectos de nivel medio.







Análisis de utilidad de los recursos de Creciendo en Espiral
Los materiales de Creciendo en Espiral utilizados en las sesiones son: la Baraja de Recursos (BdR) (Figura 8), el Plan de la Calma (Figura 9), Dejando Huella (Figura 10), el cuento «La familia Ciscos» (Figura 11), el manual «¿Qué es lo que siento?» (Figura 12), el Iceberg de las Emociones (Figura 13) y la actividad «Re-Conecta» (Figura 14).
Figura 8: La Baraja de Recursos.


Figura 9: El Plan de la Calma.




Figura 10: Dejando Huella.


Figura 11: Cuento de La familia Ciscos.


Figura 12: Manual «¿Qué es lo que siento?».


Figura 13: El Iceberg de las Emociones.





Figura 14: Re-Conecta.


Para comprobar la utilidad de los materiales de CeE se han analizado cuatro dimensiones: 1) apego seguro, 2) empatía o entender sus necesidades, 3) firmeza y 4) respeto y cariño, a través del cuestionario FRAE.
En la primera sesión se pasó a los participantes el cuestionario FRAE para hacer una evaluación sobre el grado que consideraban poseer en cada dimensión analizada, en una escala del 0 al 10; y en cada sesión posterior se pasó el mismo cuestionario, para apreciar su percepción sobre la utilidad de los materiales con los que estaban trabajando, tanto durante las sesiones como en casa.
Apego Seguro
Pregunta planteada a los participantes en cada sesión: «¿Crees que tienes recursos suficientes para trabajar el apego seguro con tu hijo/a, entendido como la forma en la que le das confianza y seguridad?». La respuesta a esta pregunta refleja en qué medida el uso de los materiales en cada sesión ha ayudado a desarrollar y mejorar aspectos como la estabilidad, la vinculación y la confianza.
La Figura 15 muestra que, en la primera sesión, los participantes se situaron entre los valores 6 y 8, siendo el más frecuente el 8. En la segunda y tercera sesión se aprecia una tendencia a puntuar más alto, entre el 7 y el 9, siendo el 8 el valor más frecuente. En la última sesión aumentan de forma importante las situadas entre el 8 y el 10, en especial el 9 (Figura 16). En este sentido, es destacable el hecho de que, tras el uso de los recursos facilitados en las cuatro sesiones, muchos de los participantes consideran que han comprendido y entrenado de forma sobresaliente el apego seguro.


Figura 15: Análisis del apego seguro. Sesiones I-IV.
Figura 16: Análisis del apego seguro. Variación entre la última y la primera sesión.
Empatía o cómo entender sus Necesidades
Pregunta planteada a los participantes en cada sesión:
«¿Crees que tienes recursos suficientes para entender, en cada momento, lo que tu hijo/a necesita, más allá de su comportamiento o de lo que pide?».
Con esta pregunta se busca evaluar en qué medida el uso de los materiales en cada sesión ha ayudado a desarrollar y entender mejor algunas preguntas existenciales como qué necesita, por qué y para qué.
La Figura 17 muestra que, en la primera sesión, los participantes se situaban entre los valores 5 y 7, siendo el más frecuente el 6. En la segunda sesión se nota una cierta mejoría con la mayor frecuencia en el 7, que sigue mejorando en la tercera, con una valoración de 8. Y en la última sesión se mantiene la tendencia a puntuarse con un 8, que es el valor más frecuente, aunque hay un ligero aumento de los valores 9 y 10 (Figura 18). Esto lleva a pensar que, tras el uso de los recursos, los participantes consideran que han mejorado de forma notable la comprensión y gestión de las necesidades.
Figura 18: Análisis de las necesidades. Variación entre la última y la primera sesión.


Firmeza
Pregunta planteada a los participantes en cada sesión: «¿Crees que tienes los recursos necesarios para poder educar con firmeza, poner normas y límites, y saber decir que no?». Con esta pregunta se quiere analizar en qué medida el uso de los materiales en cada sesión ha ayudado a desarrollar y mejorar aspectos como la seguridad, los límites y la búsqueda de soluciones.
La Figura 19 muestra que, en la primera sesión, los participantes se situaban entre los valores 6 y 7. En la segunda sesión, el 7 es el que tiene mayor frecuencia y en la tercera se aumenta hasta el 8. En la última sesión se mantiene la tendencia a puntuarse con un 8, aunque hay un aumento importante en los valores 9 y 10 (Figura 20). En este caso, los participantes consideran que han mejorado de forma bastante notable en los aspectos relacionados con la firmeza.
Figura 19: Análisis de la firmeza. Sesiones I-IV.


Respeto y Cariño
Pregunta planteada a los participantes en cada sesión:
«¿Crees que tienes los recursos necesarios para comunicarte con tu hijo/a de una forma amable, afectuosa y que pueda sentir conexión conmigo?».
Con esta pregunta se quiere evaluar en qué medida el uso de los materiales en cada sesión ha ayudado a desarrollar y entender aspectos como la comunicación, el acompañamiento y la amabilidad.
La Figura 21 muestra que, en la primera y segunda sesión, los participantes se situaban en torno al 7. Mientras que a partir de la tercera sesión aumentan los casos con valoración de 8 y 9. Y en la última sesión, los valores más frecuentes son el 8 y el 9, seguidos muy de cerca por el 10 (Figura 22). Este resultado muestra que los participantes consideran que han mejorado de forma muy sobresaliente en los aspectos relacionados con el respeto y el cariño.
Figura 22: Análisis del respeto y cariño. Variación entre la última y la primera sesión.


Principales Resultados
Tras realizar todos los análisis, se ha efectuado un proceso de reflexión sobre los resultados y sus implicaciones. A modo de resumen, se presenta la Figura 23, que resume para cada competencia los aspectos que los participantes suelen hacer de forma frecuente y en los que han ido mejorando con las sesiones realizadas.
Figura 23: Aspectos con buena valoración en cada competencia parental.

La Figura 24 presenta los aspectos que más han mejorado tras el uso de los recursos de CeE.

Figura 24: Aspectos que más han mejorado en cada competencia parental.
En la Figura 25 se muestra, para cada competencia, aquellos aspectos que es necesario mejorar y que pueden ser entrenados y desarrollados utilizando otras herramientas complementarias.
Figura 25: Aspectos a mejorar en cada competencia parental.

Por otra parte, durante las sesiones los participantes usaron los recursos de CeE y, en cada sesión, evaluaban su avance en aspectos como la gestión del apego seguro, la gestión de las necesidades, de la firmeza, y del respeto y cariño. En este sentido, tras realizar las cuatro sesiones hubo una percepción de mejora importante en todas ellas. La Figura 26 hace un resumen de los resultados obtenidos y recomienda otros recursos de Creciendo en Espiral.

Figura 26: Recursos de Creciendo en Espiral.
Finalmente, para ilustrar la percepción de los participantes sobre los logros obtenidos, se han recogido algunos de los comentarios que dejaron por escrito:
«Me ha gustado mucho el curso y los juegos. He venido aquí en un momento que lo necesitaba y me habéis ayudado mucho. ¡¡Gracias!!».
«Muchas gracias por este taller, ha sido un regalo de un valor incalculable para vivir la maternidad (yo) y la infancia (mi hija) de una manera más nutritiva y enriquecedora».
«Me faltaba un mapa de ruta de cómo aplicarlo y me está ayudando muchísimo. Me queda tarea para más tiempo que dos meses porque si les meto todo de golpe se me rebela la familia».
«Este curso me ha venido muy bien para darme cuenta de los errores que cometo. Muchas gracias, tengo que seguir trabajando».
«Al rellenar este cuestionario hoy, me acordé de cómo me sentía al rellenar hace un mes el mismo cuestionario. Me sentía un poco mala madre, que no hace más que chillar, cuestionarme si lo hago bien… hoy lo relleno con más confianza, con más recursos, más segura. ¡¡¡Gracias de corazón!!!».
«Este curso me ha proporcionado más seguridad para apoyar y educar más positivamente a mi hija. Aunque cada día es un día nuevo y diferente. ¡Muchas gracias por vuestra ayuda y tiempo!».
«El Plan de la Calma ofrece muchas alternativas para elegir cómo gestionar los momentos complicados. En casa nos ha servido en un primer momento tener un muñeco blandito para apretar; lo más difícil es poder gestionar la propia emoción para poder gestionar a los peques. Tener herramientas y estas píldoras presentes ayuda mucho».

Conclusiones
La presente investigación ha puesto de manifiesto que los materiales de Creciendo en Espiral no solo postulan los principios de la Parentalidad Positiva, sino que actúan como herramientas prácticas para su implementación en diversos contextos profesionales, como talleres de parentalidad, en el ámbito educativo, social, clínico y en familia, promoviendo un ambiente de aprendizaje y diversión. Los materiales sirven para trasladar las bases teóricas de la parentalidad a la realidad cotidiana, por lo que no solo transmiten conocimientos, sino que promueven su aplicación práctica.
Uno de los mayores desafíos en los talleres de parentalidad es la brecha entre la teoría y la práctica diaria. Los resultados sugieren que el uso de materiales físicos y manipulativos permite a las familias acercarse a los objetivos de forma tangible. Esta tangibilidad es crucial para padres e hijos, ya que ayuda a transformar metas educativas invisibles en hitos evaluables semanalmente.
La capacidad de los materiales de Creciendo en Espiral para generar una «evaluación por competencias» permite una intervención de precisión, identificando exactamente dónde flaquea la dinámica familiar antes de que se produzca el abandono del programa, ya que la evaluación semanal permite identificar dificultades y reforzar logros, tanto por parte de profesionales como de las propias familias, lo que permite que se conviertan en recursos clave para garantizar cambios reales y sostenidos en el tiempo en la dinámica familiar.

En el ámbito educativo y social, la investigación destaca un cambio de paradigma en la relación orientador/educador-familia. El potencial de los materiales de Creciendo en Espiral reside en su capacidad para eliminar la estigmatización del problema. Al presentar herramientas nuevas y útiles, el profesional deja de ser quien «señala las dificultades de un hijo» para convertirse en quien «ofrece un recurso de autogestión». Además, se facilitan pautas, pasos definidos, herramientas claras y ejemplos prácticos que ayudan a usar los materiales en situaciones cotidianas para resolver problemas. Esto, a largo plazo, ayuda a optimizar los servicios de educación o de servicios sociales, pasando de una intervención directa a un acompañamiento en la búsqueda de recursos personales.
En la práctica clínica, las herramientas de Creciendo en Espiral actúan como un motor de motivación intrínseca. Estos materiales introducen nuevas dinámicas familiares basadas en el juego y en una disciplina positiva, proporcionando estrategias concretas para aplicar en el día a día en casa. Todo ello acelera el aprendizaje, reduciendo el número de sesiones necesarias para observar mejoras significativas. Al mismo tiempo, se convierte en un motor de cambio con objetivos semanales que involucra a todos los miembros familiares, que consigue una mayor adherencia al tratamiento que otros métodos convencionales. A su vez, logra que los cambios familiares positivos vayan dejando huella con el paso del tiempo, fortaleciendo las dinámicas familiares. Por ello puede ser considerado un método eficaz no solo para resolver crisis puntuales, sino para prevenir desajustes futuros en el desarrollo infantil y adolescente, ya que se focaliza en enfoques menos invasivos y directivos, centrados en el aprendizaje activo por parte de los propios agentes de cambio: la familia.

Un hallazgo transversal de este estudio es la capacidad de las herramientas utilizadas para involucrar a los hijos de manera indirecta pero efectiva. Al ver los materiales en casa, los menores se sienten parte de un proyecto común. El fomento activo de la participación de todos los miembros de la familia es una de sus fortalezas, ya que desplaza el foco del «niño problema» hacia el «sistema familiar en crecimiento». Esto permite romper rutinas disfuncionales, que se sustituyen por un sistema de convivencia basado en el reconocimiento y el logro compartido. Este hecho aumenta la coherencia educativa y fortalece el compromiso de todos con el cambio.
En conclusión, las herramientas de Creciendo en Espiral poseen un potencial escalable. Su formato en juegos y cuentos como base las hace muy atractivas, favoreciendo un aprendizaje divertido y motivador. Su diseño permite que sean adoptadas tanto en la esfera pública (centros educativos, de salud y servicios sociales) como en la práctica privada, ofreciendo una solución coste-eficacia que empodera a las familias y dota a los profesionales de un soporte físico para una evaluación objetiva que involucra a todos los agentes del cambio.
A partir de los hallazgos de este estudio, se identifican diversas líneas de investigación futuras. Una de las más prometedoras consiste en realizar un seguimiento a largo plazo (6 a 12 meses post-intervención) para determinar si los cambios en la convivencia familiar y la adquisición de competencias parentales se mantienen estables. Esto permitiría validar la capacidad del método para generar cambios estructurales en la dinámica familiar.
Por otra parte, los resultados han mostrado algunos aspectos sobre los que reflexionar. No podemos obviar que los participantes en este primer estudio son voluntarios y eso puede hacer que estén más motivados y sean más conscientes de la importancia de las competencias parentales. También se observa que hay una alta representación en la muestra de adultos con grados universitarios y, por ello, sería interesante hacer nuevos estudios con muestras que tengan más representación de otros niveles académicos para obtener resultados más generalizables. Sería interesante, asimismo, realizar nuevos estudios en los que se incluya más representación de hombres para apreciar si hay diferencias por sexo en cuanto a la percepción de las competencias parentales y al uso de los recursos.

Del mismo modo, sería de gran valor científico evaluar la eficacia de las herramientas de Creciendo en Espiral en otros entornos, como podría ser el de familias en acogimiento familiar; determinar si la naturaleza visual y concreta de los materiales facilita la comunicación en familias con otros niveles culturales o en situaciones donde el trauma haya bloqueado las vías de comunicación convencionales.
Finalmente, se sugiere explorar la adaptación de los materiales para familias con miembros dentro del Espectro Autista (TEA) o con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ya que en la muestra se identifican algunos casos. La estructura de los materiales, la evaluación semanal y el refuerzo visual que ofrece el sistema podrían ser especialmente beneficiosos para estos perfiles, requiriendo estudios específicos para ajustar los indicadores de competencias a las necesidades específicas de estas familias.
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