17 de diciembre de 2024

LOS BENEFICIOS DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR PARA LOS Y LAS MENORES.

El acogimiento familiar es una medida protectora esencial que permite a los menores vivir en un entorno seguro y protector cuando no pueden permanecer con su familia biológica.

Aunque la medida de acogimiento familiar es la primera opción como medida protectora para menores NNA, en la actualidad, nos encontramos con más de 17.000 menores que se encuentran en acogimiento residencial, a la espera de una familia de acogida.

La medida de acogimiento familiar está reconocida por las leyes internacionales y nacionales, como la legislación europea y española, que consideran el bienestar y los derechos de los niños y niñas como una prioridad fundamental.

En lo que respecta a la ley europea la Convención de los Derechos del Niño (CDN) adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, establece una serie de principios clave para la protección de los menores. En cuanto al acogimiento, el artículo 20 de la CDN establece que los niños que se vean privados de su familia, por cualquier causa, tienen derecho a recibir protección y cuidado adecuados, ya sea en el seno de una familia de acogida, en instituciones o en otras formas de cuidado alternativo.

También la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que también incluye principios de protección de los menores, garantizando que las políticas de protección, como el acogimiento familiar, sean implementadas de acuerdo con los estándares internacionales. Además, la legislación europea promueve el fortalecimiento de la familia como núcleo de protección, abogando por soluciones que favorezcan el cuidado en el ámbito familiar antes que en instituciones, siempre que sea posible.

También la ley española reconoce la importancia del acogimiento familiar como medida protectora. La Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y la adolescencia, establece la obligación del Estado de garantizar los derechos de los niños y niñas, priorizando su bienestar físico, emocional y social. Esta ley promueve el acogimiento familiar frente a otras alternativas, pues considera que es en la familia donde los menores pueden encontrar un ambiente adecuado para su desarrollo integral.

El Artículo 9 de la Constitución Española, que subraya el derecho de los menores a un entorno familiar y el Código Civil español, refuerzan la necesidad de proteger a los menores a través de medidas como el acogimiento familiar, estableciendo que es preferible que los niños permanezcan en el entorno familiar si es seguro y adecuado.

Está claro que hay una legislación que abala el acogimiento familiar como medida protectora para los menores que se encuentran en situación de desprotección, pero ¿cuáles son los beneficios directos para estos menores?

Los menores que viven en familias de acogida pueden obtener diversos beneficios tanto a nivel emocional, social como educativo. A continuación, se detallan algunos de los más importantes:

Estabilidad emocional y seguridad: La principal ventaja de vivir en una familia de acogida es que los menores pueden encontrar un entorno seguro y estable, donde se les provee de afecto, atención y cuidado. La vinculación afectiva con una familia de acogida ayuda a los niños a superar traumas previos, promoviendo un sentido de pertenencia y seguridad.

Vínculos afectivos positivos: Las familias de acogida pueden ofrecer relaciones afectivas sanas y de apoyo, lo que puede contribuir al desarrollo emocional del menor. Estos vínculos son cruciales para la autoestima y el bienestar general del niño.

Desarrollo social y habilidades interpersonales: Al formar parte de una familia, el menor tiene la oportunidad de interactuar con otros miembros de la familia, como hermanos, padres y otros niños, lo que facilita el aprendizaje de normas sociales, habilidades de convivencia y empatía. Los menores que son acogidos en familias suelen tener mejores oportunidades de integración social, ya que se insertan en un ambiente más cercano a la normalidad de su entorno, permitiéndoles acceder a una vida familiar estable, escolarización adecuada y desarrollo de habilidades sociales.

Derechos garantizados: Tanto la legislación europea como la española aseguran que los derechos de los menores son respetados y promovidos en todo momento. El acogimiento familiar es una respuesta directa a la necesidad de proteger estos derechos, especialmente el derecho a ser escuchado y a vivir en un ambiente seguro y propicio para su desarrollo.

Mejora de la calidad de vida: Los niños que viven en familias de acogida suelen recibir una atención más personalizada, lo que puede mejorar su acceso a una alimentación adecuada, salud, educación y recursos básicos. Esto les ofrece mejores oportunidades de desarrollo en comparación con la vida en instituciones.

Apoyo educativo: En un hogar de acogida, el menor tiene más probabilidades de recibir apoyo con sus estudios, realizar tareas escolares y acceder a actividades extraescolares que favorecen su desarrollo intelectual y emocional. Esto puede tener un impacto positivo en su rendimiento académico y en su futuro.

Oportunidades de integración y normalización: Vivir en una familia de acogida brinda al niño la oportunidad de experimentar un ambiente más parecido al de otros niños de su edad, lo que puede facilitar su integración en la sociedad. Esto les permite llevar una vida más «normalizada», sin las barreras o estigmas que podrían presentarse en instituciones o centros de protección.

Perspectivas de permanencia y adopción: Para algunos menores, la familia de acogida puede convertirse en un hogar definitivo si los procesos legales permiten la adopción. Esto ofrece a los menores la oportunidad de formar parte de una familia de forma permanente, lo que les brinda una estabilidad a largo plazo.

Prevención de maltrato y negligencia: En muchos casos, los menores que son colocados en familias de acogida provienen de entornos familiares problemáticos, donde existía maltrato o negligencia. Vivir en una familia de acogida les proporciona un ambiente más sano y libre de violencia, lo que favorece su recuperación.

Desde creciendo en espiral recomendamos material para poder ejercer la crianza en el acogimiento familiar y seguir aportando los beneficios que conlleva vivir formando parte de una familia. Nuestra recomendación: cuento “Max no quiere estar solo”, baraja del “Plan de la calma”, juego Bdr y “Dejando huella”.