Cuando pensamos en trauma, solemos imaginar acontecimientos extremos como guerras, agresiones o accidentes graves. Sin embargo, el trauma es mucho más amplio y frecuente de lo que solemos creer.
Desde una perspectiva psicológica, el trauma no se define únicamente por lo que ocurrió, sino por el impacto que esa experiencia tuvo en nuestro sistema nervioso y en nuestra capacidad para sentirnos seguros. Dos personas pueden vivir una situación similar y reaccionar de manera diferente, dependiendo de factores como su historia previa, los recursos disponibles o el apoyo recibido.
¿Qué es el trauma?
Podemos entender el trauma como una experiencia que sobrepasa nuestra capacidad de afrontamiento y deja una huella persistente en nuestro organismo. Cuando esto sucede, el cerebro y el cuerpo ponen en marcha mecanismos de supervivencia destinados a protegernos.
Aunque estos mecanismos son adaptativos en el momento del peligro, pueden mantenerse activos mucho después de que la amenaza haya desaparecido, dando lugar a síntomas como: hipervigilancia y sensación constante de peligro, estado de alerta constante, alteraciones de sueño, evitación de determinadas situaciones, personas o recuerdos, desconexión emocional o sensación de estar «apagado/a», culpa, vergüenza o dificultades en las relaciones interpersonales.
Tipos de trauma
El trauma por repetición, que surge tras la exposición prolongada a situaciones de abuso, violencia o estrés, o el trauma por omisión, relacionado con la falta de protección, cuidado o validación emocional durante etapas importantes del desarrollo.
Sin embargo, existen otras formas de trauma que a menudo pasan desapercibidas. Por ejemplo, el trauma por omisión, relacionado con la falta de protección, cuidado, afecto, seguridad o disponibilidad emocional durante la infancia, puede influir en la forma en que el niño/a aprende a verse a sí mismo, al mundo y a los demás.
Comprender los síntomas para reducir el sufrimiento
Uno de los aspectos más importantes en el trabajo terapéutico con trauma es ayudar a las personas a comprender que muchos de sus síntomas no son signos de debilidad, sino intentos de supervivencia que el organismo desarrolló para protegerse.
Con el objetivo de ayudar a explicar de manera clara y accesible qué ocurre tras una experiencia traumática, hemos desarrollado las Tarjetas de Trauma. Se trata de un recurso terapéutico compuesto por 40 tarjetas ilustradas que abordan el trauma, sus síntomas y los diferentes mecanismos que nuestro organismo pone en marcha para sobrevivir a nivel fisiológico, emocional y conductual.
Además de la parte psicoeducativa, incluyen propuestas prácticas basadas en la evidencia para ayudar a reducir la intensidad del malestar y trabajar síntomas relacionados con el trauma.
¿Cómo pueden ayudarte en consulta?
- Facilitan la explicación de conceptos complejos de forma visual y comprensible.
- Favorecen la validación de la experiencia del paciente.
- Ayudan a desmantelar mitos y estigmas sobre el trauma.
- Permiten comprender el origen de muchos síntomas que generan sufrimiento.
- Incorporan estrategias prácticas para promover la regulación emocional y el sentimiento de seguridad.
Las Tarjetas de Trauma están diseñadas para psicólogos y profesionales de la salud mental que buscan recursos rigurosos, accesibles y fáciles de integrar en su práctica clínica diaria.
Porque comprender lo que nos ocurre es, muchas veces, el primer paso para sanar.