Al explorar la teoría del apego, nos encontramos con dos aspectos que pueden generar confusión y dificultar la comprensión de este concepto fundamental.
Por un lado, existe una gran cantidad de información disponible en artículos, publicaciones, manuales y libros que abordan el apego. Se trata de una de las teorías más relevantes en psicología, especialmente en lo relacionado con la crianza y la parentalidad. Si bien es cierto que podemos encontrar innumerables estudios de autores e investigadores como John Bowlby y Mary Ainsworth sobre los tipos de apego y su influencia en el comportamiento, resulta mucho más difícil acceder a información práctica sobre cómo fomentar un apego seguro.
Por otro lado, en algunos recursos dirigidos a padres, puede surgir la idea errónea de que criar con apego seguro significa llevar siempre al niño en brazos, atenderlo en cualquier circunstancia y evitar frustraciones para prevenir traumas. Muchos padres que acuden a consulta se sienten desbordados al intentar seguir este tipo de enfoques. Sin embargo, esta percepción dista mucho de la realidad. Criar desde el apego seguro implica establecer un vínculo cercano con el niño, pero también permitirle desarrollar una imagen de sí mismo basada en la confianza y la seguridad. Si los progenitores responden constantemente por él y lo sobreprotegen, pueden generar una relación de dependencia, lo que contradice el objetivo del apego seguro.
El apego seguro es el equilibrio entre la protección que un niño necesita y su autonomía para explorar el mundo con confianza. No se trata de las conductas específicas en sí mismas (como el porteo, el colecho o la lactancia), sino de cómo estas conductas influyen en la respuesta emocional del cuidador. Por ejemplo, si compartir la cama con tu hijo te hace sentir más cómodo y te permite responderle con calma y seguridad, esta práctica fomentará un apego seguro. En cambio, si el colecho interrumpe tu descanso y genera estrés, es posible que transmitas ansiedad, lo que podría afectar negativamente el vínculo.
¿Cómo fomentar un apego seguro?
Existen cuatro claves fundamentales para establecer un apego seguro con los hijos, adaptándose según su edad. Cada interacción dentro de este marco contribuirá a fortalecer su confianza y seguridad emocional. Estas claves forman la palabra IDEA, lo que facilita su recordatorio:
- I – Incondicionalidad: El mensaje debe ser claro: «Te quiero por lo que eres, no por lo que haces». Nunca debemos condicionar muestras de afecto en función del comportamiento del niño. Por ejemplo, el amor no debe depender de si se porta bien o mal («Si te portas bien, te leo un cuento»). Saber que es amado incondicionalmente reduce la ansiedad y refuerza su seguridad emocional.
- D – Disponibilidad: El niño necesita saber que, pase lo que pase, sus padres estarán ahí. Un ejemplo claro es cuando los padres se sientan en un banco mientras su hijo juega en el parque. Aunque el niño no los mire constantemente, sabe que están presentes. Si ellos se van, puede sentirse desprotegido. Por el contrario, si los padres intervienen constantemente en su juego, le restan oportunidades para desarrollar autonomía.
- E – Empatía: Es fundamental que el niño sienta que sus emociones son comprendidas. Esto implica reconocer sus estados emocionales y validar sus sentimientos sin castigarlo por expresarlos. Un padre o madre que responde de manera sensible a las necesidades emocionales del niño fomenta un vínculo de confianza y seguridad.
- A – Amor: Aunque los niños saben que sus padres los aman, es crucial expresarlo y demostrarlo, especialmente en los momentos difíciles. No basta con mostrar afecto cuando se sienten orgullosos de ellos; es en los momentos de frustración o dificultad cuando más necesitan recibir muestras de amor y comprensión.
El apego seguro se construye día a día con pequeños gestos y respuestas sensibles. No se trata de seguir reglas estrictas, sino de adaptarnos a las necesidades de nuestros hijos, transmitiendo calma, seguridad y amor incondicional. En este proceso, cada gota de afecto y comprensión suma para fortalecer su confianza en sí mismos y en el mundo que los rodea.
Este es el modelo conceptual básico de una de las principales herramientas que se pueden encontrar en creciendoenespiral, la BdR, una baraja de recursos dirigidos a padres, en la que cada carta es una forma diferente de actuar día a día, para poder encontrar diferentes conductas que fomentan un apego seguro.